JOVANTORE UNA CIUDAD DE PESADILLA
¿Y si BLAME! y Dorohedoro compartieran universo?
Arquitecturas imposibles, maquinaria gigantesca, criaturas que parecen escapadas de una pesadilla y una historia que prefiere enseñarte sus secretos antes que explicártelos. Daniel Eichinger nos invita a perdernos en Jovantore, una ciudad tan fascinante como aterradora, en uno de los cómics que más nos han sorprendido visualmente.
UN TIC TAC QUE LO CAMBIA TODO
Todo empieza con Rita, una joven que lleva años escuchando un misterioso tic tac dentro de su cabeza. Nadie parece capaz de explicar qué le ocurre.
Desesperada por encontrar una solución, Rita acaba encontrándose con una anciana que asegura ser una bruja. Su regalo, un extraño reloj, será el comienzo de un viaje hacia un mundo donde la tecnología, la magia y el horror conviven de maneras bastante poco saludables.
A partir de ahí, Jovantore nos arrastra hacia una ciudad amenazada por fuerzas oscuras, habitada por personajes inquietantes y construida sobre los restos de una civilización que parece haber llevado sus inventos demasiado lejos.
Y hasta aquí podemos contar. Parte de la gracia consiste precisamente en descubrir qué demonios está pasando mientras acompañamos a Rita por este lugar tan extraño.
HAY CÓMICS QUE SE LEEN. JOVANTORE TE OBLIGA A DETENERTE Y MIRAR.
EL DIBUJO ES UNA ABSOLUTA BARBARIDAD
Vamos directamente a lo que más nos ha impresionado: Daniel Eichinger dibuja como si tuviera una cantidad ilimitada de paciencia y una obsesión bastante preocupante por los detalles.
Enormes complejos industriales, mecanismos de funcionamiento incomprensible, estructuras arquitectónicas que se pierden fuera de las viñetas, callejones repletos de tuberías, engranajes, cables y construcciones retorcidas... Cada escenario parece esconder horas y horas de trabajo.
Lo más interesante es que esa espectacularidad tiene una función narrativa. La ciudad cuenta su propia historia. Sus edificios deteriorados, la maquinaria que continúa funcionando y los espacios abandonados nos hablan de un mundo con un pasado enorme, aunque el autor no se detenga a explicárnoslo todo.
También hay un contraste muy conseguido entre los personajes y su entorno. En algunas páginas, las figuras humanas parecen diminutas frente a estructuras descomunales. En otras, son los rostros deformados y los cuerpos monstruosos los que se apoderan de la escena.
El blanco y negro es fundamental para conseguir esta atmósfera. Los negros profundos, las sombras y las texturas convierten muchas viñetas en ilustraciones que dan ganas de contemplar durante un buen rato.
Hay páginas en las que hemos tenido que parar la lectura simplemente para observar cómo estaba construido un escenario. Y eso, en una historia que apuesta tanto por transmitir sensaciones a través del dibujo, es exactamente lo que esperamos encontrar.
ENTRE NIHEI Y DOROHEDORO
Las influencias de Tsutomu Nihei son difíciles de pasar por alto, especialmente si sois seguidores de BLAME!. Jovantore comparte con aquella obra el gusto por las arquitecturas monumentales, los recorridos por espacios desconocidos y la sensación de que el mundo es mucho más grande que la historia que estamos presenciando.
LA HUELLA DE BLAME!
Espacios gigantescos, tecnología misteriosa, estructuras interminables y una narración que confía en las imágenes. Los escenarios son tan importantes como los propios personajes.
EL HORROR DE DOROHEDORO
Magia oscura, criaturas grotescas, calles decadentes y personajes que parecen llevar décadas sobreviviendo en un mundo completamente desquiciado.
También encontramos cierto aire de ciencia ficción industrial y fantasía oscura que recuerda a universos como los de Dark Souls. Especialmente cuando la historia abandona los espacios más tecnológicos y se adentra en escenarios de aspecto casi medieval, poblados por seres verdaderamente terroríficos.
La mezcla funciona sorprendentemente bien. Pasamos de contemplar una ciudad futurista que podría pertenecer al universo de Nihei a internarnos en lugares que tienen toda la suciedad, la amenaza y el misterio de los rincones más oscuros de Dorohedoro.
Y aunque sus referentes son evidentes, Eichinger consigue que Jovantore tenga personalidad propia gracias a su particular combinación de elementos tecnológicos, sobrenaturales y arquitectónicos.
CUANDO LAS VIÑETAS HABLAN POR SÍ SOLAS
Otra de las cosas que más nos ha gustado es cómo está narrada la historia. Jovantore no tiene ninguna prisa por llenar sus páginas de bocadillos.
Hay secuencias enteras construidas a través de imágenes, movimientos, miradas y cambios de escenario. El autor permite que el lector descubra el mundo a su propio ritmo, sin interrumpir constantemente la acción para explicar el funcionamiento de cada mecanismo o las particularidades de cada criatura.
Esa forma de narrar recuerda muchísimo al trabajo de Nihei. El silencio es una herramienta más y la sensación de exploración se mantiene durante buena parte del recorrido.
Una historia que esconde más de lo que cuenta
Bajo todo ese despliegue visual también hay una historia de fantasía oscura con misterio, profecías y personajes que parecen conocer muchas más cosas de las que están dispuestos a revelar.
La trama va dejando pistas sobre el pasado de la ciudad y el papel que Rita puede desempeñar en su destino. Y algunas de ellas adquieren otro significado cuando conocemos mejor lo que está ocurriendo.
No esperéis que todos los interrogantes se resuelvan mediante largas explicaciones. Jovantore prefiere sugerir, inquietar y dejar espacio a la interpretación. Su desenlace invita a volver sobre determinadas escenas para observar detalles que quizá pasaron desapercibidos.
LO MEJOR Y LO QUE DEBES SABER
LO QUE MÁS NOS HA GUSTADO
- Un apartado gráfico extraordinario, especialmente en los escenarios.
- La mezcla de ciencia ficción, fantasía oscura y horror.
- Una narración visual que sabe cuándo dejar hablar a las imágenes.
- Un mundo que despierta constantemente la curiosidad.
- Una historia completa reunida en un único volumen.
A TENER EN CUENTA
- La historia puede resultar críptica si prefieres explicaciones directas.
- El ritmo se acelera durante la segunda mitad.
- El desarrollo de los personajes queda en ocasiones por detrás de la construcción del mundo.
- Algunos aspectos del universo quedan abiertos a interpretación.
¿QUÉ OPINAN OTROS LECTORES?
Jovantore se publicó originalmente en Alemania en 2023, por lo que hemos podido contrastar nuestras impresiones con las de lectores que ya habían descubierto la obra antes de su llegada a España.
Hay una coincidencia bastante clara: el trabajo gráfico de Daniel Eichinger es el gran protagonista. Su nivel de detalle, la arquitectura de los escenarios y la atmósfera oscura aparecen una y otra vez entre los aspectos más destacados.
Donde encontramos más diferencias es en la historia. Algunos lectores disfrutan de su forma de narrar y de las incógnitas que plantea, mientras que otros consideran que determinados acontecimientos avanzan demasiado rápido o que el mundo merecía un desarrollo más extenso.
Es una crítica comprensible. Eichinger ha creado un universo visual tan enorme que resulta inevitable quedarse con ganas de conocer más lugares, criaturas y personajes.
En nuestro caso, la historia nos ha gustado mucho precisamente por cómo acompaña al dibujo. Esa sensación de estar descubriendo continuamente cosas nuevas forma parte del encanto de Jovantore.
UN TOMO PARA PERDERSE DURANTE HORAS
Planeta Cómic nos trae Jovantore en un volumen único de 336 páginas, en blanco y negro, con formato de 17,1 x 24 centímetros y encuadernación rústica con solapas.
Agradecemos especialmente que una obra con este nivel de detalle se publique en un formato generoso. Los grandes escenarios, las composiciones arquitectónicas y los pequeños elementos de cada viñeta necesitan espacio para lucirse.
Además, el tomo incluye material adicional para seguir disfrutando del trabajo de Eichinger. Un complemento que se agradece especialmente después de recorrer un universo visual tan peculiar.
¡LLÉVATE UNA LÁMINA GIGANTE!
Si el dibujo de Jovantore os llama tanto la atención como a nosotros, tenemos una sorpresa: ahora mismo estamos regalando láminas gigantes con ilustraciones de la obra en nuestras tiendas.
Una oportunidad estupenda para apreciar todavía mejor el trabajo de Daniel Eichinger y llevaros a casa una muestra de su arte.
Promoción disponible hasta fin de existencias. Consultad en vuestra tienda la disponibilidad de las láminas.
¿PARA QUIÉN ES JOVANTORE?
Si os entusiasman las obras en las que el escenario tiene tanto peso como los personajes, aquí vais a encontrar muchísimo que disfrutar.
Es una recomendación especialmente fácil para aficionados a BLAME!, Dorohedoro, la ciencia ficción industrial, la fantasía oscura y los universos de estética Souls.
También para quienes buscan una historia completa y prefieren descubrir un mundo a través de las imágenes, incluso cuando eso significa tener que interpretar parte de lo que está ocurriendo.
En cambio, si buscáis una historia que explique minuciosamente cada detalle y profundice durante cientos de páginas en las motivaciones de todos sus personajes, es posible que el enfoque de Eichinger os deje con algunas preguntas.
NUESTRA CONCLUSIÓN
Jovantore nos ha fascinado. Especialmente por un dibujo que, sencillamente, nos parece espectacular.
Daniel Eichinger construye escenarios gigantescos, mecanismos imposibles y criaturas terroríficas con un nivel de detalle que invita a detenerse en prácticamente cada página.
Y aunque visualmente es donde más brilla, su historia de magia oscura, misterio y ciencia ficción también nos ha atrapado. Nos encanta cómo utiliza las imágenes para contar cosas que otros autores resolverían con páginas de explicaciones.
Se notan sus influencias, desde la arquitectura descomunal de Nihei hasta la suciedad fantástica de Dorohedoro, pero hay suficientes ideas propias como para querer seguir descubriendo las historias que Eichinger tenga preparadas.
Y lo mejor es que podemos disfrutar de este viaje en un único tomo. Eso sí, preparaos para pasar bastante más tiempo del habitual contemplando algunas de sus viñetas. Nosotros todavía seguimos descubriendo detalles.